martes, 14 de junio de 2016

Un país se construye no solamente en el día, también en las noches

Quienes trabajan de día tendrán la posibilidad de cursar diferentes tipos de carreras en la noche.


Estudiar de noche ha sido desde hace mucho tiempo una solución para quienes durante el día tienen que cumplir con sus obligaciones y solo durante la jornada contraria pueden dedicar tiempo a su formación profesional.
Sin embargo, las universidades e instituciones de educación superior no tienen una amplia oferta de carreras para cursar en la jornada nocturna. Generalmente, Derecho y algunos programas administrativos son los más ofertados en las instituciones de educación superior, sin muchas otras opciones para quienes no tienen recursos o tiempo para adelantar actividades académicas en la jornada diurna.

Por eso y para garantizar un acceso mayor e igualitario a la educación superior, el Ministerio de Educación presentó el proyecto ‘En la noche estudio’, que tiene como objetivo ampliar la oferta de carreras que podrán cursarse en ese horario.
Son 4.500 cupos, 109 programas académicos, 24 instituciones (12 universidades públicas, 12 instituciones técnicas, tecnológicas y universitarias) y 11 departamentos los beneficiados que harán parte de esta propuesta educativa que se la juega por la igualdad en el acceso a la educación superior.
María Mercedes López, la magistrada reconocida no solo por su trabajo, sino también por su amplia experiencia en el campo del derecho penal, es abogada de profesión y su pregrado lo cursó en la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, en la jornada nocturna.
“Yo me presenté a la Universidad de Antioquia y pasé, pero mi familia no podía costear los gastos así que me tocó matricularme en una universidad privada para estudiar de noche y trabajar de día”, recordó la magistrada.
Debido a que era menor de edad cuando inició, su primer trabajo fue comprando zapatos en un almacén y vendiéndolos a la gente que conocía, porque no la contrataban en ninguna empresa.
Durante los cinco años de su pregrado aprendió a dividir su tiempo entre el trabajo, la familia, los amigos y el estudio.
“La única diferencia que hay entre cursar una carrera de noche y una de día es que los primeros aprendemos a valorar mucho más nuestro tiempo y lo distribuimos mejor”, dijo López.
Algunos programas
Carreras administrativas y económicas, ingenierías, humanidades y licenciaturas; 14 programas técnicos y 28 tecnológicos serán las carreras que se ofrecerán en este proyecto en la jornada nocturna a partir del segundo semestre del 2016.
La institución universitaria Antonio José Camacho, de Cali, es una de las que se unió a la iniciativa y ofertará cinco programas nocturnos, entre ellos una especialización.
Actualmente ofrecen 36 programas, 15 profesionales, la mayoría en la noche.
“La educación nocturna es una formación socialmente incluyente porque hay muchas personas que tienen que enfrentar otros retos en su vida y solo tienen la noche para estudiar”, afirmó Hugo González, el rector de la institución.
Una de las nuevas carreras es la Ingeniería Industrial, para que quienes hayan terminado su tecnología industrial, puedan profesionalizarse.
La Universidad Militar Nueva Granada, en Cundinamarca, es otra de las instituciones que se unió al programa con tres currículos nuevos: Ingeniería Ambiental, Industrial e Informática. Las inscripciones están abiertas hasta el 17 de junio y a partir del 18 de julio iniciarán las clases.
“Ya ofrecemos Administración de Empresas, Derecho y Contaduría en la jornada nocturna, pero queremos que más personas tengan la oportunidad de estudiar y de aprovechar lo que les ofrecemos y nuestro moderno campus”, dijo el general Hugo Rodríguez, rector de la universidad.
¿Y los posgrados?
No solo se beneficiarán quienes vayan a iniciar su pregrado, sino que los profesionales que estén interesados en cursar posgrados tendrán 6 opciones de especialización y una maestría.
La ministra de Educación, Gina Parody, afirmó que “este proyecto permite brindar más oportunidades de acceso a la educación, y eso hará que tengamos una sociedad más equitativa, en la que la vida de los colombianos dependa menos del sitio donde nacen y más de su esfuerzo personal”.
María Mercedes López, que culminó su carrera y rápidamente se vinculó al sector financiero, y continuó con su formación profesional, resalta como positiva la propuesta de ampliar la posibilidad de que los colombianos estudien de noche, pues opina que “así, los padres de familia pueden continuar con su formación profesional y al mismo tiempo criar a sus hijos y seguir pendientes de su familia. Esta jornada es una opción para seguir formando una mejor sociedad desde la familia”.
Universidades públicas como la del Valle, la de Antioquia, de Pamplona, de Caldas, del Pacífico y la del Quindío son algunas de las que acogerán a estudiantes durante la noche.
Según cifras del Ministerio, durante el 2014 se graduaron 503.000 bachilleres y solo el 35 % de ellos pudieron continuar con sus estudios. Otra de las metas es que se logre el 57 % de cobertura en educación superior.
Los rectores coinciden en que la experiencia de los docentes de la jornada nocturna, quienes trabajan en sus propias empresas y ejercen su profesión en el día, es muy valiosa para la formación de sus alumnos.
Tomado de: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/educacion-tecnologica-en-colombia/16611787
Por:  EL TIEMPO

'Tips' para acabar con las batallas en el aula.


Experta de universidad española explica cómo enseñarles a los niños a manejar sus emociones.

Por:  MARÍA JESÚS RIBAS


“Me llamaron otra vez del colegio para que vaya a hablar con la directora. También irá la psicóloga. Luis le ha vuelto a pegar a un compañero y sigue sin prestar atención y desobedeciendo a los profesores. ¡No sé qué hacer con él!”.
Este comentario refleja uno de los quebraderos de cabeza que más desasosiegan a los padres y que menos saben manejar: los problemas de conducta de sus hijos en las aulas.

Según los psicólogos, hay muchas acciones que familias y docentes pueden acometer para solucionar estas situaciones, sobre todo las que tienen que ver con las emociones negativas, cuyo deficiente control causa buena parte de los líos de los alumnos.
Los problemas de conducta obstaculizan la convivencia y el aprendizaje, por lo que uno de los retos del docente es “lograr que el alumno maneje sus emociones sin violencia”, explica María Pilar Tormo, profesora de la maestría en Prevención e Intervención Psicológica en Problemas de Conducta en la Escuela, de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), España.
Para ella, además del control emocional, los problemas más comunes del docente radican en despertar el interés del alumnado mediante contenidos educativos, y la cooperación entre quienes intervienen en el proceso: familias, profesores y alumnos.
Según esta doctora en psicología, uno de los problemas de conducta más frecuentes es la indisciplina, es decir, comportamientos que incumplen las normas propuestas, como no estar en silencio, no hacer las tareas o no respetar a los compañeros o al docente. “También es habitual el desafío a la autoridad, que consiste en desobedecer las órdenes de manera consciente y reiterada, mantener una actitud de igual a igual y una especie de pulso con el profesor, llegando a veces a provocarlo”, indica la experta.
Para ella, las emociones son reacciones adaptativas, es decir, sirven para responder a una situación, como la ira que sentimos cuando alguien supera nuestro límite personal y nos invade.
“La falta de control viene en parte por no saber expresar la rabia –explica–. A veces las emociones se mezclan y esto dificulta identificar su causa. Por ejemplo, a veces sentimos rabia, sin que nadie nos haga nada, cuando estamos cansados o tenemos alguna necesidad insatisfecha. Este es otro de los problemas del control de las emociones: si ignoramos su causa, no podemos encontrar una solución”.
Otra dificultad relacionada con las emociones es “la ausencia de oportunidades en la escuela para realizar tareas interesantes, que emocionen a los niños. Las emociones son la base del aprendizaje, y la falta de estímulo emocional adecuado no favorece que el niño esté a gusto y rinda en la escuela”, señala la doctora.
Entre las consecuencias del deficiente control emocional, Tormo destaca “el peor rendimiento académico, la insatisfacción escolar, las dificultades en las relaciones dentro de la escuela y la falta de entendimiento en el hogar”.
Tormo opina que la primera pregunta que deben hacerse los adultos ante los problemas de conducta es qué necesidad del niño no está siendo atendida para que se comporte así.
“Para ayudar a un alumno a controlar sus emociones, un docente debe comprender el mundo emocional de niños y adolescentes e interpretar sus manifestaciones. Tiene que saber, por ejemplo, que a menudo la rabia esconde una frustración que el estudiante no sabe manejar”, señala.
También recomienda al docente que sea un modelo emocional, “no perdiendo la calma ante las conductas disruptivas y corrigiendo la conducta del alumno de manera que se sienta aceptado como persona”.
Lo ideal es que los padres colaboren con los docentes y mantengan con ellos una interacción para resolver los problemas de su hijo. “El primer paso es dejar de lado los prejuicios y enfocar el tema como una cuestión frente a la cual se quieren buscar soluciones conjuntas”, resume Tormo.
“La aceptación de los padres hacia el docente y viceversa es crucial, puesto que nadie quiere cooperar si se siente juzgado. Cada uno lo hace lo mejor que puede, y la búsqueda de soluciones tiene que ceñirse a lo que cada parte puede aportar, aunque no sea lo ideal. A partir de aquí, todo contacto con el centro educativo va a ser más fácil”, destaca.
Los padres también pueden ayudar a sus hijos a controlar las emociones negativas en el seno del hogar, para lo cual la mejor receta es, según Tormo, la comunicación, “que se basa en escuchar de verdad a los hijos y aplicar lo que en psicología se denomina reflejar la emoción. Una frase mágica para conseguirlo es: ‘Ah, ya veo que estás enfadado (o triste, o angustiado, o decepcionado)’”.
“Validar la emoción del hijo es el primer paso para ayudarlo a resolver su angustia. Luego, los padres pueden averiguar cuáles son sus propias necesidades y las de sus hijos, y buscar acuerdos. Si son solidarios con las necesidades de sus hijos pequeños o adolescentes, ellos también lo serán con las de sus padres”, concluye esta experta.
Caras de la indisciplina
Además de la indisciplina común, en las aulas también se observan casos de déficit de atención con hiperactividad, cuyos síntomas son que el niño no se centra, descuida las tareas y cambia de conversación, no puede estar quieto, habla mucho, es impaciente y tiene más accidentes. También hay niños con trastorno negativista desafiante, los cuales hacen pataletas, se encolerizan fácilmente, muestran rencor ante cualquier afrenta y suelen molestar a otros.
Según María Pilar Tormo, especialista de la Universidad Internacional de Valencia (España), en los últimos años ha habido un aumento de problemas de convivencia en los centros escolares, protagonizados por alumnos que mantienen “un sistema de relaciones sociales poco saludables, con episodios de falta de respeto hacia la integridad física o emocional de los demás, mediante insultos, desprecios, daño de objetos personales o ataques físicos”. Así mismo, se producen casos de matoneo.
MARÍA JESÚS RIBAS
EFE Reportajes
Tomado de: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/el-manejo-de-las-emociones-en-los-ninos/16617989

lunes, 13 de junio de 2016

Carreras a tono con la tecnología


Desde el Gobierno se han destinado $320 mil millones para financiar estudios universitarios, técnicos y tecnológicos de programas con alto contenido en tecnologías de la información. Estas carreras tienen una tasa de vinculación laboral de entre el 75 y el 94 %.

Por: Germán Gómez Polo

La tecnología lo está moldeando todo. Incluso está dictando cuál es el camino laboral en el mundo. O al menos eso se deduce de recientes estudios que determinan cuáles son las carreras que tienen más demanda en el mercado y cuáles empiezan a ser necesarias en diferentes sectores de la economía de los países.
El pasado mes de enero, por ejemplo, el sitio Glassdoor, una especie de Tripadvisor del mundo laboral, publicó un ranquin de las que serían las carreras con más futuro, para el que se tuvieron en cuenta variables como el salario y la oferta de puestos de trabajo en Norteamérica. Lo revelador es que las carreras u oficios con un alto componente tecnológico son las mejores pagas, y al menos entre las primeras 25 no aparecían ocupaciones afines a las tradicionales como derecho o medicina. De hecho, el puesto número uno fue ocupado por el analista de datos.
En Colombia, aunque el profesional más demandado por las empresas es el administrador —según un estudio del portal trabajando.com, que utilizó información de más de 10 mil vacantes mensuales desde 2010 hasta 2015—, en el podio ya aparecen carreras afines a las TIC, como la ingeniería en informática o de sistemas. Un dato que confirma que su demanda en el mercado laboral colombiano es cada vez mayor y que, al parecer, está teniendo una respuesta positiva por parte de los jóvenes. Según el más reciente informe del Observatorio Laboral para la Educación (OLE), 11 de las 20 carreras más demandadas en el país se relacionan con las ingenierías, y tres de ellas desarrollan habilidades en tecnologías de la información.
Por ende, estas carreras tienen un alto porcentaje de ocupación. Por ejemplo, ingenierías como la electromecánica, de telecomunicaciones, eléctrica, informática, electrónica, de sistemas y de computación no sólo gozan de una tasa de vinculación laboral que está entre el 75 y el 94 %, sino que cuentan con un salario superior al de otras carreras. No obstante, desde el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones se señala que son necesarios más profesionales en tecnologías de la información (TI). “Les apuntamos a los niveles de formación técnico, tecnológico y universitario porque el mercado los está demandando cada vez más. A la fecha, tenemos 6.364 estudiantes beneficiarios del fondo Talento Digital, pero la industria nacional e internacional requiere muchos más”, señaló el Mintic.
Sin embargo, de la mano de estas exigencias del sector productivo colombiano, el Estado tiene unos retos pendientes para que los nuevos profesionales que le puedan aportar al sector no recorran ese camino solos. Dentro de las tareas está la generación de condiciones para que el país disponga de un equipo humano suficiente e idóneo para el área de TI, que participe en ésta y otras industrias además del Gobierno; el fortalecimiento de las TI con la integración del nuevo talento humano y el desarrollo de conciencia frente a los retos de la economía del conocimiento en el contexto colombiano de cara al mundo.
En ese sentido, el Mintic ha identificado la necesidad de sensibilizar a los jóvenes desde los colegios para que encuentren oportunidades de formación profesional en este campo y a su vez el imperativo de crear canales de comunicación entre la academia, con ofertas de programas, y la industria de TI, con el fin de dar respuesta a lo que requiere el sector, según las proyecciones. Otros dos objetivos fundamentales por los que se está trabajando son el fomento de iniciativas innovadoras para estimular el emprendimiento y la empleabilidad formal y el bilingüismo.
Para Álvaro Carrizosa, rector de la Fundación Universitaria Empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá (Uniempresarial), en el país no es tan evidente, al menos en este momento, que las carreras relacionadas con las tecnologías de la información estén por encima de las más tradicionales, sin embargo, considera que es muy predecible que en algunos años esto suceda, “'en la medida en que la mayoría de los jóvenes que tienen la capacidad económica de iniciar una carrera universitaria crecieron y cuentan con equipos tecnológicos que han incorporado a todas sus interacciones”.
Y advierte sobre los retos que tienen las universidades para enfrentar la nueva realidad económica y académica, pues las instituciones no pueden solamente introducir infraestructura digital. “Lo importante no es tanto el volumen de información acumulada, sino lo que cada uno es capaz de hacer con ésta. No tanto la retención memorística de una amplia gama de hechos y teorías, sino la capacidad y el deseo de utilizar lo estudiado para hacer preguntas relevantes, formular hipótesis, recoger evidencias, analizar, proponer, experimentar y ‘hacer’”, señala.
Daniel Camacho, consultor sénior de IT & E-Commerce de Michel Page Colombia, empresa de reclutamiento especializado de ejecutivos, aduce que “las organizaciones entienden cada vez más que las nuevas tecnologías son una herramienta fundamental para desarrollar el negocio no sólo por el apoyo que brindan, sino porque representan un valor mínimo frente al esquema costo-beneficio”.
Según datos de la misma organización, entre las más de 70 entrevistas a candidatos que se realizan diariamente, pueden concluir que el 30 % de los perfiles están enfocados en nuevas tecnologías. “Para 2017 consideramos que la demanda de estos profesionales tenderá a crecer en un 35 % como parte del desarrollo del sector en Colombia”, concluye Camacho.
La apuesta porque los jóvenes muestren más interés por las carreras con contenido tecnológico ya comenzó, y para esto se han destinado $320 millones desde el Mintic, en alianza con el Icetex y el Ministerio de Educación, con los que se beneficiarán cerca de 19 mil colombianos que hoy estudian carreras TI con créditos condonables entre 2015 y 2018. Hasta el momento, según cifras de la cartera, 21.700 personas han participado en programas de formación que buscan fortalecer el talento TI, de los que 15.400 han realizado cursos de educación continuada y 6.293 han accedido a carreras relacionadas con tecnologías de la información en los niveles técnico, tecnológico y universitario.
Lo más importante es tener presente la necesidad de preparar a las personas, desde lo económico, por parte del Estado, y estructural en las instituciones de educación superior, para enfrentar el panorama del futuro mediado por una tecnología imparable.
En cifras
• 27.029 jóvenes de los grados 10 y 11, de nueve ciudades, fueron sensibilizados entre julio y diciembre de 2015, para motivarlos a elegir carreras TI.
• 3.529 orientadores escolares y docentes de informática de colegios fueron certificados como embajadores TI para realizar esta tarea.
Las carreras que está demandando el sector TI en el país son:
Nivel universitario
• Ingeniería de sistemas.
• Ingeniería de sistemas y computación.
• Ingeniería de sistemas y telecomunicaciones.
• Ingeniería informática.
• Ingeniería de sistemas e informática.
• Ingeniería de software.
• Ingeniería en tecnologías de la información y las comunicaciones.
Nivel tecnológico
• Tecnología en sistemas de información.
• Tecnología en desarrollo de software.
• Tecnología en desarrollo de sistemas informáticos.
• Tecnología en sistemas.
• Tecnología en desarrollo informático.
• Tecnología en administración de sistemas.
• Tecnología en desarrollo de sistemas de información y de software.
• Tecnología en diseño de aplicaciones móviles y web.
• Tecnología en análisis de programación de sistemas de información.
• Tecnología en informática.
Nivel técnico profesional
• Técnico profesional en sistemas.
• Técnico profesional en informática.
• Técnico profesional en programación.
• Técnico profesional en programación para dispositivos móviles.
• Técnica profesional en desarrollo de aplicaciones para móviles.

La nuestra, una educación de saberes desintegrados

Experto dice que las humanidades no bastan para evitar que la educación sea deficiente.

Por:  RODRIGO MUÑOZ GRISALES 

Cuando vemos a nuestra ministra de Educación y a funcionarios de entidades como Colciencias insistir en la importancia de mejorar los índices de desempeño en conocimientos de las áreas tradicionales en las pruebas Pisa, Saber, etc., e incrementar la competitividad del país vía Stem (su sigla en inglés: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), se me ocurre que quizás nuestros bajos resultados se deben al todavía muchísimo más bajo nivel que poseemos en formación integral.
Tal vez se deba a que, como dijo Einstein, “no podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon”, o a que “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Insistir en “más de lo mismo” sin cuestionarnos la pertinencia o la suficiencia de “eso mismo” no nos va a dejar más que mejoras de unas cuantas décimas en los índices que el Ministerio ha diseñado bajo los criterios de siempre.

La formación integral no es “saber un poco de todo y mucho de nada”, ni adquirir una buena cultura general, como podrían pensar los amigos de la focalización educativa en las áreas “útiles” del conocimiento (que solas, como diría Savater, suelen resultar las más inútiles de todas). El problema de la formación (que no de la instrucción) es que no es tanto la imagen de una escalera. Se parecería más a un cubo de Rubik.
Conocimiento no lineal
Nuestro sistema educativo ha sido diseñado como una escalera que lleva al estudiante, peldaño a peldaño, como si el conocimiento fuera algo lineal, donde una mayor cantidad o un mayor nivel se tradujera en mejor o mayor resultado. Se trataría más bien de construir un entramado complejo de relaciones a medida que se avanza en el proceso de “armar” la personalidad, el ser individual y cultural. No basta con aprender a alinear la cara roja o la azul, sin comprender y prever las conexiones y repercusiones en otras caras y la totalidad del juego.
Esta concentración en contenidos Stem se parecería mucho a lo que se ha hecho en países totalitarios para formar niños prodigio en el deporte, el ballet o las matemáticas, con el ánimo de que el país esté en los primeros lugares de pruebas o eventos y proyectar una imagen de poder y superioridad. Ya podremos imaginarnos la suerte de vida de estos –por fortuna pocos– niños ya lograda su hazaña.
De modo similar, invertir grandes sumas en estímulos para mejorar en matemáticas y ciencias no garantiza un crecimiento intelectual o un salto sustancial en el nivel general de conocimiento de los estudiantes. De nuevo recurro a Einstein: “La insistencia exagerada en el sistema competitivo y la especialización prematura con base en la utilidad inmediata marcan el espíritu en que se basa toda vida cultural, incluido el conocimiento especializado”. La especialización es necesaria, pero nociva si se imparte exclusiva y excluyentemente. Tendríamos que aprender a “jugar” con todos los hilos y conexiones que conforman ese entramado de relaciones, que hacen que una persona se forme integral y armónicamente, y que, como consecuencia, logre una buena expresión y manifestación de su conocimiento en todas las áreas.
Quizás el lector suponga que en las otras caras del cubo deberían estar las humanidades, y estaría, en parte, en lo cierto. Pero olvidarían el carácter sistémico de la formación: las ligazones internas y las determinaciones, limitaciones y posibilidades que se generan en todo el conjunto al accionar una de sus partes. En última instancia, las humanidades estarían realmente presentes en todas las caras.
Nuestro sistema educativo (que no lo es) está basado en la fragmentación de los saberes. Niños y jóvenes estudian, sin establecer conexiones entre ellas, matemáticas, historia, geografía, ciencias naturales y demás, y entre estas y la vida social en su integridad. En consecuencia, se insertan en el mundo como en un aglomerado de parcelas sin una lógica que les dé unidad y sentido. El mundo de la política y de lo público no les interesa; la pobreza y las malas condiciones de salud de muchos es algo muy lejano; sobre el conflicto interno se forman opiniones primarias y superficiales; el calentamiento global es ‘un rollo’ que no entienden o no los afecta; la cultura (literatura, arte, cine...) los aburre, excepto manifestaciones light; el mundo de la ciencia y la tecnología solo les atrae en cuanto alimento de su lúdica autista.
En estas condiciones, son presa fácil de consignas simplistas y tendenciosas de políticos (como lo dijo en estas páginas el profesor José Ángel Hernández, en ‘¿Los últimos humanistas?’) y de las pautas y modas de la publicidad y los medios de comunicación.
Estudiar materias científicas, técnicas y matemáticas, por un lado, o humanísticas, por otro, contribuye poco a la formación integral de la persona. Conozco psicólogos, sociólogos, historiadores, politólogos, entre otros, al igual que ingenieros, médicos y profesionales de la empresa, de los que no podríamos decir que tienen una comprensión medianamente integral del mundo y la sociedad. Como diría Luis Enrique Orozco, “se cree que se ha arreglado el problema de la formación integral aumentando los cursos de humanidades; (este propósito) no es una tarea exclusiva de las humanidades”. Nuestros especialistas en pedagogía, antropología, historia y demás disciplinas de lo social poco o nada dialogan con docentes de ingeniería, economía, administración u otras profesiones liberales. Cada uno es autocomplaciente en su discurso. Viven en lo que Edgar Morin llamó “un encierro disciplinar”.
Buscando propuestas
¿Cómo enseñar de manera interdisciplinaria? ¿Cómo crear las ligazones, conexiones y traslapes de los que hablábamos arriba? El pénsum de todo programa de primaria, secundaria, pregrado o posgrado debe ser concebido integralmente como la formación que pretende generar. Debe formar a la vez para el trabajo, la vida y la convivencia. No para las pruebas x o y, ni para las exigencias de acreditación de tal o cual entidad. Los resultados que se obtengan en estas mediciones deben ser el producto de hacer bien lo primero, y si tales mediciones no reflejan ese propósito primordial de la educación, no vale la pena tenerlas como referente. Tanto el pénsum como la evaluación de sus resultados deben estar en consonancia con el objetivo de la formación integral.
Las humanidades sí serían las llamadas a establecer de manera crítica y abierta las conexiones, pero no enseñadas como rellenos o cultura general. Abogo por unas humanidades pertinentes, problematizadoras, social, cultural y ambientalmente comprometidas. No podríamos enseñar, por ejemplo, a un ingeniero a hacer inyección y extrusión de botellas y bolsas plásticas sin mostrar al estudiante el inmenso daño que se hace a la humanidad y a la naturaleza con la producción y uso descontrolado de tales objetos. Tampoco podríamos enseñar sofisticados instrumentos financieros de optimización de ganancias sin mostrar el uso temerario que se puede hacer de ellos, como ocurrió en la década pasada al generar la crisis del 2008 en EE. UU., de la cual países como Grecia, Italia y España aún están sufriendo sus coletazos.
Algún profesor de ciencias sociales podría interpelarme: ¿Y qué humanidades son esas? ¿Humanismo plástico o financiero? Quizás las humanidades no deban enseñarse “solo” como disciplinas separadas (que ya dijimos que son necesarias) sino como bagaje intelectual y de conocimiento para la solución de problemas. Algunos países europeos (noreuropeos principalmente) están abandonando la enseñanza por disciplinas, incluso en primaria, enfocándose en la solución de problemas pertinentes para sus sociedades. En la medida en que el conocimiento disciplinar (matemáticas, historia, ciencias naturales, etc.) se hace relevante para la solución del problema, los maestros lo allegan. Así se logra un aprendizaje significativo, no abstracto.
No descalificar la enseñanza de las humanidades como disciplinas separadas. Las considero necesarias y obligatorias. Es solo que desde esta perspectiva, el maestro o profesor también debe estar en capacidad de conectar sus contenidos con los problemas concretos del país en los planos político, económico, social, cultural y ambiental.
Es importante, en el momento que vive Colombia, preparar a los ciudadanos en formación para el posacuerdo, cuando la conciencia sobre la tolerancia, la justicia social, la inclusión y el acercamiento de las voluntades deben ser los pilares de la construcción de una nueva sociedad. No importa el nivel de formación, el docente debe ser capaz de modular la complejidad de la problematización de su disciplina con las temáticas de la sociedad y la humanidad.
El núcleo central de la formación está en una relación que ha preocupado a pensadores de todas las épocas, desde Aristóteles: el problema de los fines y de los medios. La educación en los últimos tiempos está casi que centrada en los medios, las herramientas, es decir, en el cómo. Los contenidos de nuestra educación apuntan principalmente al ‘saber hacer’, que sin una reflexión sobre sus finalidades, su pertinencia contextual, su sentido dentro de marcos más englobantes como la sociedad, la cultura, la humanidad y la naturaleza, serían instrumentos ciegos.
Una ‘vacuna’ contra el pensamiento único
En Eafit hemos desarrollado una experiencia con maestrías dirigidas a las especialidades empresariales. Hemos propuesto un pénsum por módulos, al contrario del currículo por agregados (‘salpicón’ de materias).
– El primero persigue la fundamentación humanística general del estudiante. No se ocupa en sí de la especialidad de la maestría, pero establece todas las conexiones posibles, problematizándola.
Estudia la “condición humana” como lo recomienda Édgar Morin. ¿Qué es el Hombre?, es la pregunta de partida, y se hace un recorrido por todas las ciencias que lo estudian desde sus orígenes hasta la formación de las sociedades modernas.
– El segundo es una visión de contexto a través de la llamada historia pertinente, la historia del país en lo económico y empresarial, en lo relacionado con la especialidad, y trata de mostrar, sin apologías, las problemáticas relacionadas. Se estudian asignaturas dirigidas a comprender problemáticas nacionales e internacionales que afectan la actividad, legislaciones y reglamentaciones sectoriales, organismos rectores y promotores, convenciones e instituciones del ramo.
– El tercero cimenta teóricamente la especialidad antes de entrar en la operatividad de esta. Se abordan las ciencias o disciplinas (muchas de ellas sociales y humanas), de las que se deriva el contenido de la especialidad. Un conocimiento enraizado en el conocimiento seminal le da al criterio del estudiante mayor calado en su acción profesional.
Buena parte de la maestría es el módulo operativo o funcional, que se va a formar en los procesos concretos y funcionales, en el saber hacer de la especialidad.
El módulo de investigación formará en la capacidad de generar propuestas y soluciones a problemas específicos de la actividad bajo metodologías y seminarios-taller acordes con el nivel de las preocupaciones propias de su ejercicio. Por fin, un módulo de síntesis integra en una materia o seminario-taller lo adquirido.
La formación integral busca educar en el contraste, la controversia, el cuestionamiento, sin descuidar la alta calidad en los contenidos técnico-científicos. Su fin último es dotar de criterios de interpretación, decisión y de acción, en el ejercicio de su labor futura. Una ‘vacuna’ contra el pensamiento único.
RODRIGO MUÑOZ GRISALES
Especial para ELTIEMPO
Tomado de: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/la-educacion-en-colombia-esta-desintegrada/16619621