miércoles, 27 de agosto de 2014
miércoles, 20 de agosto de 2014
5 Maneras de enseñar a premiar el error entre tus alumnos
Escrito por Santiago
Tomado de: http://justificaturespuesta.com/5-maneras-de-ensenar-a-premiar-el-error-entre-tus-alumnos/
Sí, has leído bien. Se puede y se debe premiar del error. Hay que enseñar a premiar el error. ¿Por qué? Muy sencillo. Premiando el error consigues que tus alumnos ganen en confianza, refuercen su autoestima y mejoren su autoconcepto. La escuela desde siempre ha castigado el error, lo ha penalizado. Y ese ha sido uno de sus mayores errores. Y te diré por qué. Pues porque un alumno que nunca se equivoca nunca aprenderá nada nuevo. En este artículo tengo la intención de enseñarte 5 formas de premiar el error entre tus alumnos para fortalecer su autoestima. ¿Me acompañas?
Tomado de: http://justificaturespuesta.com/5-maneras-de-ensenar-a-premiar-el-error-entre-tus-alumnos/
Sí, has leído bien. Se puede y se debe premiar del error. Hay que enseñar a premiar el error. ¿Por qué? Muy sencillo. Premiando el error consigues que tus alumnos ganen en confianza, refuercen su autoestima y mejoren su autoconcepto. La escuela desde siempre ha castigado el error, lo ha penalizado. Y ese ha sido uno de sus mayores errores. Y te diré por qué. Pues porque un alumno que nunca se equivoca nunca aprenderá nada nuevo. En este artículo tengo la intención de enseñarte 5 formas de premiar el error entre tus alumnos para fortalecer su autoestima. ¿Me acompañas?
1. Premiar las intervenciones, no las respuestas. Intenta dejar muy claro desde el principio que el error forma parte del aprendizaje. Del error se puede aprender, del error te puedes reír, no de los compañeros, sino conlos compañeros Por eso, tienes que premiar la acción y la participación y dar un valor secundario a las respuestas que te den tus alumnos. Si premias las intervenciones, entonces harás que tu clase sea más participativa, más plural, que todos los alumnos tomen el riesgo de equivocarse. Todos, sin excepciones.
2. Modificar la percepción en pruebas y exámenes. Refuerza los aciertos. En pruebas y exámenes puedes incidir en los aciertos o reforzar los errores. Fíjate en la diferencia que existe entre estas frases:
- Castiga el error: Tienes siete errores.
- Castiga el error: Sólo has acertado tres de las diez preguntas de la prueba.
- Premia el error: Has conseguido tres aciertos. Si te esfuerzas un poco más seguro que conseguirás aumentar el número de respuestas acertadas.
3. Insistir en que el error es el inicio de la respuesta correcta. Es muy frecuente preguntar oralmente a los alumnos. En el caso de que se equivoquen a la hora de responder, aprovecha este error para centrarte en la respuesta que ha dado, no en la pregunta que tú querías que diera. Fíjate en este posible diálogo entre docente y alumno:
- Docente: ¿A qué categoría gramatical pertenece la palabra ‘hermoso’?
- Alumno: Es un sustantivo.
- Docente: ¿Cómo termina la palabra?
- Alumno: En -oso.
- Docente: Busca una palabra que acompañe a hombre y que acabe en -oso.
- Alumno: Hombre furioso.
- Docente: ¿Cómo definirías furioso?
- Alumno: Es una cualidad.
- Docente: ¿Y a qué categoría pertenecen las cualidades?
- Alumno: A la categoría del adjetivo.
- Docente: ¿Puedes poner la palabra ‘hermoso’ a continuación de la palabra hombre?
- Alumno: Si, hombre hermoso.
- Docente: Por tanto, hermoso es una cualidad.
- Alumno: Sí, así es.
- Docente: Entonces, ¿a qué categoría pertenece la palabra hermoso?
- Alumno: No es un sustantivo, es un adjetivo.
- Docente: Felicidades. La respuesta es correcta.
4. Matizar los errores y acentuar los aciertos. Hemos quedado en que no hay respuestas erróneas. Simplemente, que hay respuestas que necesitan más preguntas para que se acierten. En este sentido es fundamental la primera respuesta que des cuando un alumno te responda de forma errónea. Por el contrario, debes acentuar, debes reforzar al máximo cuando se acierte.
5. Compartir el error. Siempre he pensado que el error es la viva imagen de la soledad. Cuanto te equivocas te quedas completamente solo con tu error. Nadie quiere acompañarte. Hay que cambiar esa percepción tanto como sea posible. ¿Cómo? Enseñando a tus alumnos a pedir ayuda a sus otros compañeros e intentado que sean ellos quienes lo elijan, no tú. ¿Qué conseguirás con ellos? Algo fundamental. Compartir el error, compartir la primera frustración que se siente al no tener la respuesta que quieres. ¿Cómo hacerlo? Aquí te dejo un ejemplo:
- Docente: ¿Cuál es la capital de Francia?
- Juan: No lo sé.
- Docente: ¿Qué compañero te gustaría que te ayudara a responder a la pregunta?
- Juan: Andrés.
- Docente: Andrés, ¿sabes cuál es la capital de Francia?
- Andrés: Creo que es París.
- Docente: Juan, ¿tú qué crees?
- Juan: ¡Sí, es París! Ahora me acuerdo.
- Docente: Felicidades a los dos. Ambos habéis acertado la pregunta.
La escuela de hoy aborrece el error, penaliza el error, castiga el error, cuando el error es una extraordinaria oportunidad de educar a tus alumnos. Por eso, no eduques a tus alumnos para que nunca se equivoquen. Educa a tus alumnos para que cuando se equivoquen, cuando cometan un error, sean conscientes del aprendizaje que eso implica y del valor que tiene para su autoestima, para su inteligencia emocional.
Los peores errores de la vida son los que no cometemos
martes, 19 de agosto de 2014
10 Errores que todo docente debería evitar. ¡Atención con el número #8!
Escrito por Santiago
Tomado de: http://justificaturespuesta.com/10-errores-que-todo-docente-deberia-evitar/
Tomado de: http://justificaturespuesta.com/10-errores-que-todo-docente-deberia-evitar/
Ser docente en estos tiempos se ha convertido en una profesión de riesgo. Sin duda, el factor vocacional es determinante a la hora de elegir una profesión exigente y que supone una enorme responsabilidad. Lamentablemente, en las facultades no se nos prepara para una labor que a mi modo de ver marca buena parte del destino de una sociedad. Muchos de nosotros hemos ido aprendiendo a ser profesores más por nuestros errores que por nuestros aciertos.
Pues bien, en este artículo os quiero dar a conocer algunos errores que son muy comunes en nuestra profesión y que creo que con poco esfuerzo podemos corregir y mejorar así nuestras labor docente. Siempre me gusta decir que errar nos hace humanos, y que rectificar no convierte en buenos profesionales.
¿Qué errores podemos evitar como docentes?
1. Falta de visibilidad. La presencia y visibilidad en el aula es un aspecto muy a tener en cuenta a la hora de impartir una sesión lectiva. Ya me he referido en otros artículos a la importancia de que los alumnos siempre tengan una referencia visual del profesor en el aula. Para ello es fundamental que estemos preferentemente de pie y en constante movimiento, para que los alumnos fijen su atención hacia nosotros. Ello nos permitirá tener un mayor control del grupo clase. Sobre este aspecto os recomiendo la lectura del artículo ¿Cómo es mejor dar una clase de pie o sentado?
2. Oír sin escuchar. Un aspecto al que le doy mucha importancia en mis sesiones lectivas es intentar no sólo oír a mis alumnos, sino también escucharlos. La diferencia entre oír a una persona y escucharla es enorme, ya que cuando la escuchamos lo estamos haciendo de forma activa y les transmitimos a nuestros alumnos que aquello que nos está diciendo es importante tanto para ellos como para nosotros. Los alumnos de una clase demandan atención en todo momento. De ahí que en la medida que nos sea posible, debemos esforzarnos para escuchar con atención aquello que nos quieran decir. Con ello aumentaremos la empatía y mejoraremos nuestra relación con ellos. Aquellos docentes que sólo oyen a sus alumnos pero no interactúan, corren el riesgo de tener una relación distante y ello repercute negativamente en la relación del docente con el grupo. Para saber más sobre este apartado os recomiendo la lectura del artículo 5 consejos para aumentar la empatía con tus alumnos.
3. No mantener el contacto visual. La comunicación no verbal de un docente, aquella que se transmite a través de los sentidos, resulta fundamental en el desarrollo de una sesión lectiva. Bien es cierto que los docentes enseñamos a través de la palabra oral y escrita, pero también comunicamos a través de nuestro cuerpo y, por supuesto, con la mirada. Referente a la mirada hay un aspecto que es importante corregir y es el hecho de hablar a nuestros alumnos sin mirarlos directamente a los ojos. No mantener un contacto visual con nuestros alumnos repercute negativamente en la relación y en el aprovechamiento de nuestras sesiones lectivas. No mirar a nuestros alumnos transmite inseguridad, duda, incomodidad, falta de empatía… No mirar a nuestros alumnos hace que exista un distanciamiento con ellos que luego repercute negativamente en nuestra relación con el propio grupo.
4. No cumplir con lo prometido. Lo prometido es deuda. Todos sabéis el sentido de la justicia que tienen, por lo general, los alumnos. Incluso añadiría que además de sentido de la justicia tienen muy buena memoria para aquello que les conviene. De ahí la importancia de ser muy escrupulosos con aquello que les prometemos, porque si ya de antemano sabemos que no vamos a cumplirlo, esta promesa no cumplida se volverá en nuestra contra. Esto sirve tanto para las promesas como para con las amenazas en caso de no cumplir con las normas del centro. Un docente que no mantiene su palabra o que no cumple con sus palabra es un docente que poco a poco va debilitándose frente al grupo y puede afectarle muy negativamente en el caso de que quiera ganarse su respeto.
5. Prolongar el tiempo de corrección. Profesor, ¿tienes los exámenes corregidos? Seguro que se trata de una pregunta que si no a todos, a casi todos os habrán hecho en algún momento. Todos somos conscientes del esfuerzo que implica la corrección de ejercicios, trabajos exámenes… Pero creo que es importante hacer un esfuerzo por entregar dicha corrección en la mayor brevedad posible. La rapidez en la corrección es algo que los alumnos valoran muy positivamente y hace que te ganes el respeto de tus alumnos, porque consciente o inconscientemente te conciben como un profesional implicado y eficaz. El hecho de entregar con rapidez aquello que hemos corregido también le da valor a la corrección en sí en el caso de que queramos hacer algún inciso o comentario en clase. Hay docentes que tardan semanas en la corrección y ello repercute negativamente en su beneficio. Sobre cómo ganarse el respeto de tus alumnos recomiendo la lectura del artículo 5 consejos para ganarse el respeto de tus alumnos.
6. No utilizar el mismo código. Para que exista una correcta comunicación entre dos personas, estas deben conocer y compartir el mismo código. En muchas ocasiones se producen problemas de relación entre alumno y docente porque la fractura que existe del código de cada parte es insalvable. Los docentes tenemos la facultad de dominar todos los registros de una lengua, desde el culto hasta el vulgar, pasando por el coloquial. El error que cometemos es pensar que también nuestros alumnos dominan todos estos registros. En la medida que seamos capaces de compartir al máximo el mismo código, más fluida será la relación entre alumno y docente y mayor será el grado de comprensión. Con ello no digo que debamos situarnos a su nivel de competencia lingüística, sino que se trata de encontrar un equilibro entre aquellos que les podré enseñar como nuevo y el registro que utilizaré para que ese conocimiento llegue a todos los alumnos.
7. No dejarnos influir por nuestro estado de ánimo. Siempre he admirado a los presentadores de noticias de la televisión porque siempre tienen el mismo semblante, pese a que seguramente tendrán como todos nosotros sus días buenos y sus días malos. A esto se le llama profesionalidad. Pues bien, creo que esta profesionalidad también debería ser aplicable a los docentes. En muchas ocasiones nos dejamos llevar por nuestros problemas personales y los trasladamos a nuestras sesiones lectivas. Tenemos poca paciencia, nos sentimos irritados, gritamos por cualquier nimiedad, expulsamos a alumnos de forma arbitraria. A mí me gusta pensar que cuando entro en una clase es como si entrara en un plató de televisión. Al ponerme delante de mis espectadores, los alumnos, debo dar lo mejor de mí mismo, independientemente del estado de ánimo en el que me encuentre. Ser profesional bajo cualquier circunstancia es la mejor forma de dignificar muestro trabajo.
8. No educar desde el respeto, sino desde el miedo y la autoridad.Muchas veces los docentes mezclamos conceptos como la educación, el respeto y la autoridad. Son expresiones que por sí darían para varios artículos. En este caso sólo quiero incidir en la importancia de no tratar de educar desde el miedo y la amenaza. En muchas ocasiones asimilamos el control de una clase con medidas que fomentan el miedo a nuestros alumnos o la amenaza ante el incumplimiento de alguna norma. Creo que es un error. Desde el principio debemos enseñar a nuestros alumnos desde el respeto, desde la responsabilidad. Hay docentes que se vanaglorian de que en su clase no hay problemas de disciplina. Lo que no dicen es que esta disciplina viene condicionada por el miedo que le tiene los alumnos. Nunca hay que enseñar desde el castigo, la amenaza o el miedo. Si así lo creéis posiblemente os habéis equivocado de profesión.
9. Enseñar sin educar. Los docentes solemos cometer el error de pensar que nuestra profesión consiste en la transmisión pasiva de conocimientos, en la transmisión unidireccional de contenidos a través de lo que podríamos llamar una clase magistral. Creo que este enfoque es erróneo. Y es erróneo porque un docente es mucho más que un mero transmisor de conocimientos. Un docente es aquel que además de enseñar es capaz de invertir, repito, invertir, todo el tiempo que haga falta en educar a sus alumnos, en transmitirles valores como el de la solidaridad y la cooperación.
10. Mezclar lo profesional con lo privado. Redes sociales. En la sociedad actual la privacidad se está convirtiendo en un lujo. El ámbito privado de los docentes es algo que debemos tener muy en cuenta, porque un mal uso de nuestra privacidad puede afectarnos muy negativamente. Me parece importante que en nuestras sesiones lectivas nos centremos en lo educativo y no en lo personal. Se trata de mantener una distancia con nuestros alumnos, en especial, por lo que a las redes sociales se refiere. De ahí que sea necesario mantener unas pautas de actuación muy estrictas. Lo digo porque los alumnos tienen la costumbre de bombardearnos con preguntas sobre nuestra vida privada, nos envían solicitudes a nuestros perfiles sociales, preguntan a otros compañeros de profesión sobre aspectos relacionados con nuestra familia, edad, estado civil… Es por ello que creo conveniente guardar con mucho celo nuestra vida privada, porque a corto o a medio plazo, la información personal que podamos dar a nuestros alumnos podría afectarnos negativamente. En mi caso, por ejemplo, no acepto jamás ninguna solicitud de un alumno de ninguna de las redes sociales de las que formo parte.
Revisando todos estos errores me doy cuenta de que la profesión de docente exige por nuestra parte una dedicación y una vocación extraordinarias. Siempre he pensado que los mejores docentes son aquellos que, habiéndose equivocado una y otra vez, tienen la capacidad de levantarse todas las mañanas para enfrentarse al reto apasionante que supone la docencia. Para aquellos que amamos esta profesión tiene tanto de reto como de pasión. Aquellos que nos dedicamos a la docencia debemos dar a en cada sesión lectiva lo mejor de nosotros mismos, vaciarnos en clase, entregarnos para que nuestros alumnos adquieran valores y conocimientos, enseñarles a través de la palabra y educarles desde el corazón. Si tú eres uno de ellos, desde aquí mi más sincera felicitación porque,
TODO SE PUEDE APRENDER. TODO SE DEBE ENSEÑAR.
miércoles, 13 de agosto de 2014
La fórmula Thoreau para una vida exitosa /
El éxito puede ser una categoría complicada. Para muchos, se trata de una realidad sumamente relativa, que depende desde dónde se le mire y bajo qué criterios se juzgue. Exitosa puede ser una persona con habilidad para los negocios pero también un artista talentoso; exitosa es una persona que vive tranquilamente, sabiendo con claridad cuáles son sus necesidades.
Con semejante diversidad de circunstancias, ¿será posible plantear una especie de “denominador común” que compartan todos los casos de éxito?
No lo sabemos, pero podemos jugar con la idea. Podemos recurrir a H. D. Thoreau y pensar al éxito desde una perspectiva distinta, más romántica quizá, pero por ello mismo subversiva al respecto de la definición hegemónica de nuestra época.
Como sabemos, en algún momento de su vida Thoreau se fue a vivir a los bosques de Walden, en Massachusetts, con el fin de reflexionar sobre la vida humana. Su libro homónimoda cuenta de este examen a un tiempo minucioso y sensible, sencillo y profundo. Ahí también se encuentra este fragmento, en donde el escritor estadounidense sugiere uno de los caminos del éxito:
Con mi experimento aprendí al menos que si uno avanza confiado en la dirección de sus ensueños y acomete la vida que se ha imaginado para sí, hallará un éxito inesperado en sus horas comunes. Dejará atrás algunas cosas, cruzará una invisible frontera; unas leves nuevas, universales y más liberales, principiarán a regir por sí mismas dentro y alrededor de él; o las viejas leyes se expandirán y serán interpretadas en beneficio suyo en un sentido más generoso, y vivirá con el permiso de seres pertenecientes a un orden más elevado. En la proporción en que haga más sencilla su vida, le parecerán menos complicadas las leyes del universo y la soledad no será soledad, ni la pobreza será pobreza, ni la debilidad será debilidad. Si uno ha construido castillos en el aire, su tarea no se perderá; porque ahí están bien edificados. Que tan sólo ponga ahora los cimientos bajo esos castillos.
¿Por qué hemos de tener una prisa tan grande en triunfar, y en empresas tan desesperadas? Si un hombre no marcha a igual paso que sus compañeros, puede que eso se deba a que escuche un tambor diferente. Que camine al ritmo de la música que oye, aunque sea lenta y remota. No importa que madure con la rapidez del manzano o del roble. ¿Cambiará él su primavera en estío? Si todavía no existe la coyuntura de las cosas para las que fuimos creados, ¿con qué realidad las reemplazaríamos? No debemos encallar en una realidad hueca. ¿Construiremos con trabajo un cielo de vidrio azul sobre nosotros, para que cuando esté hecho nos afanemos en contemplar, más lejos y arriba, el verdadero cielo etéreo, como si no existiera el anterior?
¿Existe tal cosa como una fórmula para la vida exitosa? No lo sabemos, y lo más probable es que Thoreau tampoco la conociera. Pero, en cualquier caso, su recomendación está ahí: atiende a tu deseo, reconoce qué es lo que realmente quieres, haz lo necesario para volverlo realidad.
Parafraseando el motto renacentista, ¿no sería esta satisfacción su propia recompensa?
miércoles, 6 de agosto de 2014
Jóvenes proponen siete puntos para mejorar educación en el país.
Colectivo plantea ampliar la discusión sobre cómo Colombia puede tener una educación de calidad.
Por: EL TIEMPO
Por: EL TIEMPO
El colectivo de jóvenes emprendedores y estudiantes universitarios entregó este martes el documento que, en su criterio, reúne las prioridades para una educación de calidad. Entre sus propuestas está la de garantizar el desarrollo integral del ciento por ciento de la primera infancia y universalizar la jornada única para todos los niños y jóvenes entre los 4 y los 18 años.
La propuesta, del grupo Todos por la Educación, como se llama el colectivo, contempla, además, mejoras en la articulación del sistema educativo a lo largo de la vida de los estudiantes y en los tres niveles de formación (básica, media y superior). La iniciativa, incluso, se preocupa por la situación de los docentes. Para ellos, al igual que para los directivos docentes, plantea mejorar las condiciones laborales. (Lea también: Revolcón en educación propone más formación técnica que universitaria).
Son siete los puntos que, en total, esperan que se vuelvan prioridades de la sociedad para que los jóvenes del país tengan una mejor educación. (Lea también: 'Conflicto incide en la calidad y cobertura de la educación').
Estos puntos surgieron luego de ocho meses de debates y discusiones con el objetivo de lograr que la educación hiciera parte de la agenda pública en Colombia.
De acuerdo con los líderes de Todos por la Educación, la presentación de su propuesta sirve, más que para cerrar este proyecto, “para darle inicio a un nuevo proceso de construcción”.
El Gran Acuerdo por la Educación, como el colectivo de jóvenes denominó el documento, fue acogido por más 12.000 firmantes.
A la presentación de la propuesta asistieron la ministra de Educación, María Fernanda Campo, y dirigentes de organizaciones como Luis Grubert, presidente de la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), además de los rectores de colegios e instituciones de educación superior públicas y privadas, quienes se comprometieron con el cumplimiento de las propuestas.
El Gran Acuerdo por la Educación fue presentado luego de que el pasado lunes el Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu) entregara una propuesta de política pública para la educación superior, con 136 lineamientos, orientados a lograr una significativa mejora de la calidad en este nivel en los próximos 20 años.
Según los voceros de Todos por la Educación, la iniciativa no busca rivalizar con las de otras organizaciones, sino “sumarse a que haya un interés único y general por la educación”.
“Consideramos que este ejercicio ha sido totalmente exitoso, toda vez que logramos sentar en un mismo espacio y poner a discutir sobre los mismos temas a sectores que históricamente no lo han hecho”, explicó Alejandro Vallejo, representante de la organización juvenil.
El siguiente paso que el colectivo espera dar es consolidar los grupos que sirvan para la implementación de los acuerdos y la verificación de su cumplimiento.
La propuesta, del grupo Todos por la Educación, como se llama el colectivo, contempla, además, mejoras en la articulación del sistema educativo a lo largo de la vida de los estudiantes y en los tres niveles de formación (básica, media y superior). La iniciativa, incluso, se preocupa por la situación de los docentes. Para ellos, al igual que para los directivos docentes, plantea mejorar las condiciones laborales. (Lea también: Revolcón en educación propone más formación técnica que universitaria).
Son siete los puntos que, en total, esperan que se vuelvan prioridades de la sociedad para que los jóvenes del país tengan una mejor educación. (Lea también: 'Conflicto incide en la calidad y cobertura de la educación').
Estos puntos surgieron luego de ocho meses de debates y discusiones con el objetivo de lograr que la educación hiciera parte de la agenda pública en Colombia.
De acuerdo con los líderes de Todos por la Educación, la presentación de su propuesta sirve, más que para cerrar este proyecto, “para darle inicio a un nuevo proceso de construcción”.
El Gran Acuerdo por la Educación, como el colectivo de jóvenes denominó el documento, fue acogido por más 12.000 firmantes.
A la presentación de la propuesta asistieron la ministra de Educación, María Fernanda Campo, y dirigentes de organizaciones como Luis Grubert, presidente de la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), además de los rectores de colegios e instituciones de educación superior públicas y privadas, quienes se comprometieron con el cumplimiento de las propuestas.
El Gran Acuerdo por la Educación fue presentado luego de que el pasado lunes el Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu) entregara una propuesta de política pública para la educación superior, con 136 lineamientos, orientados a lograr una significativa mejora de la calidad en este nivel en los próximos 20 años.
Según los voceros de Todos por la Educación, la iniciativa no busca rivalizar con las de otras organizaciones, sino “sumarse a que haya un interés único y general por la educación”.
“Consideramos que este ejercicio ha sido totalmente exitoso, toda vez que logramos sentar en un mismo espacio y poner a discutir sobre los mismos temas a sectores que históricamente no lo han hecho”, explicó Alejandro Vallejo, representante de la organización juvenil.
El siguiente paso que el colectivo espera dar es consolidar los grupos que sirvan para la implementación de los acuerdos y la verificación de su cumplimiento.
Las intervenciones de la Mane
Uno de los hechos llamativos de la presentación de la propuesta del colectivo Todos por la Educación fue el de las intervenciones de estudiantes de la Mane en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, que con sus arengas interrumpieron las observaciones de los expositores en varias ocasiones.
Al respecto, el también miembro de Todos por la Educación, Juan David Aristizábal, aseguró que esa situación estaba prevista y reconoció que, “lejos de incomodar, este tipo de manifestaciones enriquecen el debate, pues son una muestra de la pluralidad en las formas de pensar y de expresarse de los interesados en la educación”.
Al respecto, el también miembro de Todos por la Educación, Juan David Aristizábal, aseguró que esa situación estaba prevista y reconoció que, “lejos de incomodar, este tipo de manifestaciones enriquecen el debate, pues son una muestra de la pluralidad en las formas de pensar y de expresarse de los interesados en la educación”.
EL TIEMPO
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