viernes, 8 de mayo de 2015

Déficit de Técnicos y Tecnólogos

Tomado de: http://www.dinero.com/edicion-impresa/opinion/articulo/sena-mineducacion-deberian-trabajar-juntos/208040

Hay un déficit enorme de técnicos y tecnólogos en el país. 60% de todos los anuncios de vacantes en sitios de internet durante 2014 iba en busca de personal con título de técnico o tecnólogo, cuando

apenas 11% de la fuerza laboral colombiana tiene ese tipo de formación.

Ser técnico o tecnólogo confiere ventajas laborales nada despreciables. Según una investigación de Fedesarrollo, quienes han cursado programas de formación técnica o tecnológica del Sena tienen entre 7% y 10% mayor probabilidad de conseguir empleo que personas semejantes que no han participado de estos programas. Un estudio próximo a publicarse de Jaime Tenjo, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, ha encontrado que los títulos de técnico o tecnólogo son especialmente benéficos para las mujeres, porque reducen el tiempo que ellas duran buscando empleo, que tiende a ser dos meses más que los hombres.

Aunque el salario promedio de entrada ofrecido a los técnicos y tecnólogos es de apenas un millón de pesos, eso es 18% más de lo que puede ganar alguien con título de bachiller, y solo 35% menos de lo que pueda aspirar a ganar un profesional con título universitario después de cinco años de estudio.

En algunas ocupaciones tradicionalmente ejercidas por profesionales universitarios, las empresas están prefiriendo actualmente a los técnicos. Por ejemplo, menos de 15% de los anuncios de empleo para labores de contabilidad y auditoría requieren estudios universitarios o de postgrado. Casi todos los demás anuncios van dirigidos a técnicos o tecnólogos.

El déficit de técnicos y tecnólogos es preocupante, dado que Colombia es el país latinoamericano que más recursos le ha dedicado a la capacitación laboral. Durante décadas el Sena recibió un parafiscal equivalente a 2% de la nómina de todas las empresas, que fue reemplazado en 2013 por recursos ordinarios de presupuesto.

Ni el Gobierno ni el mismo Sena parecen ser conscientes del gran déficit de técnicos y tecnólogos que tiene el país. Aparte de algunas menciones laterales y bastante crípticas al Sena y la formación técnica, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 ignora completamente el problema. Quizás la omisión por parte de Planeación sea excusable dado que no existen ni las cifras más básicas para entender la efectividad con que el Sena usa su presupuesto, ni cuáles de los miles de cursos que imparte tienen verdadero impacto. Por desgracia, las metas de cobertura que se suelen imponer al Sena inducen a malgastar el dinero en cursos inútiles.

En 2013 se graduaron como técnicos o tecnólogos solamente 116.000 personas (62.000 del Sena), lo cual es apenas una octava parte de las 906.000 vacantes que se abrieron para este personal el año siguiente. Aunque hay 2.414 programas técnicos y tecnológicos en el país, apenas 79 están reconocidos por el Ministerio de Educación como de alta calidad, ninguno de ellos del Sena. Mineducación carece de autoridad formal frente al Sena, que depende del Ministerio de Trabajo.

Cuatro de cada cinco trabajadores colombianos han recibido tan solo la educación más básica, la mayoría de ellos sin completar siquiera el bachillerato. La calidad de esa educación es lamentable, tanto desde el punto de vista académico como en materia de habilidades y destrezas para el trabajo, como lo revelan las evaluaciones internacionales del sistema PISA. Sería iluso esperar que el Sena pueda darle solución a esta situación. Pero si trabajara más de cerca con el Ministerio de Educación al menos podrían atacar conjuntamente el problema. Eso requiere que el Sena pase a depender del Ministerio de Educación y deje de ser una rueda suelta del engranaje educativo del país. Puesto que la actual Ministra de Educación viene de haber dirigido el Sena durante un año y medio y está comprometida con el mejoramiento de la educación, sería la persona idónea para hacer efectiva esta importante reforma. Esta es la oportunidad para que el país supere su esquizofrenia educativa y corrija el enorme déficit de técnicos y tecnólogos.

miércoles, 29 de abril de 2015

Las aulas son laboratorios de la vida laboral

Tomado de: http://www.elcolombiano.com/colombia/educacion/las-aulas-son-laboratorios-de-la-vida-laboral-EC1370107
Las aulas en las que se forman a los técnicos tienen diferencias frente a las que se usan para otros procesos pedagógicos.
Y no es que tengan sillas distintas o tableros digitales, es solo que para la enseñanza por competencias y en el hacer, las instituciones de formación para el trabajo tienen prioridades diferentes.
Para estas instituciones, las aulas son ambientes de aprendizaje, lugares que tengan un mayor parecido a lo que los futuros técnicos encontrarán cuando estén trabajando.
La coordinadora de comunicaciones del Censa, Sandra Marcela Betancur, asegura que aquel espacio debe ser un lugar que permita el aprendizaje de tipo vivencial que propicie espacios que posibiliten la práctica con casos reales”.
Así, lo que en la universidad es llamado laboratorio, usado en la mayoría de los casos por quienes estudian carreras de Ingeniería o Medicina hasta en Psicología, en la educación técnica son parte desde el primer momento de todas sus clases. En algunos casos, el aula es el laboratorio.
Ambientes de aprendizaje
La idea, explica el rector del Cesde, Joan Adrián Salcedo, es asumir las aulas no como aquellos espacios para reunirse, sino como ambientes de aprendizaje orientadas al mundo del trabajo, pues es en ese tema donde se debe enfocar la educación técnica.
“Cuando hablamos de ambientes hacemos énfasis en que es una formación enfocada en la empleabilidad. Hablamos de laboratorios prácticos de lugares donde simulamos espacios reales del cargo u oficio que los técnicos tendrán que realizar”, manifiesta el rector.
Los estudiantes con ayuda de los espacios de aprendizaje deben aprender las cosas a través de la ejecución de acciones simuladas, lo que permite un conocimiento puntual de lo que hará y una concepción del resultado que exigirá la empresa de su trabajo.
Lo que debe tener
Estos espacios de aprendizaje se deben acompañar de herramientas que faciliten el aprender a hacer.
Las aulas taller, los ambientes multifuncionales con estaciones de trabajo colaborativo y las herramientas tecnológicas en las que se incluyen las TIC, como apoyo al proceso, fortalecerán la creatividad, la innovación y el desarrollo de los estudiantes.
“Es deseable contar con talleres y laboratorios que simulen situaciones de contexto. Se debe experimentar sobre soluciones integrales a necesidades contextuales”, agrega Margarita Osorno, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior con Formación en Técnica Profesional y Tecnológica (Aciet).
En fin, es necesario recordar que aunque las aulas sean aquellos ambientes de conocimiento y que estas deben estar bien dotadas, en las técnicas realizar trabajos de campo y prácticas antes de llegar al mundo laboral es necesario.
La intención es aplicar en un caso real aquellos conocimientos y habilidades desarrolladas.

martes, 10 de marzo de 2015

Ser técnico es sinónimo de empleo

590 personas, según el Observatorio Laboral para la Educación, se graduaron en Antioquia durante 2001 a 2013 en técnicas afines a la Ingeniería, Arquitectura y urbanismo. 

Fuente: Elcolombiano.com

POR JUAN DAVID UMAÑA GALLEGO
Colombia necesita técnicos laborales y profesionales. Según Joan Adrián Salcedo, rector del Cesde, el 70 por ciento de las opciones laborales en las bolsas de empleo que se pueden consultar por internet, son para actividades puntuales en cargos operativos.
La educación técnica obedece a una necesidad de desarrollar sectores económicos en los que Colombia es fuerte. “Al tener esa necesidad esta se convierte en oportunidad para una persona que ve en una técnica la opción de alinear su proyecto de vida” dice Salcedo.
Y es que concuerdan las instituciones de educación para el trabajo que estudiar una técnica es una forma de llegar de manera rápida a un empleo, que su modelo pedagógico capacita a la gente en oficios puntuales que las empresas necesitan y por ello se convierten en individuos necesarios en el engranaje laboral.
Conseguir empleo
Los egresados de programas técnicos desarrollan mayores oportunidades de empleabilidad e inserción al mundo productivo y a la industria en virtud del propósito de este tipo de educación.
Margarita Osorno Mejía, directora ejecutiva de Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior con Formación en Técnica Profesional y Tecnológica (Aciet), opina que la formación en competencias que reciben los estudiantes técnicos es particular y diferente por varias razones.
“Les encamina en la rápida adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para desempeñar una labor que tenga utilidad práctica para las empresas de un sector determinado, o que les permita emprender por sí mismos un proyecto de empresa”, dice Osorno.
Lo que luego les permite salir preparados para las labores que necesita la industria, como por ejemplo en Ciencias de la Salud, que durante los años 2001 a 2013, explican las cifras del Observatorio Laboral para la Educación, se graduaron en Antioquia 2.487 personas, de ellas 1.574 en enfermería y afines.
En total, durante el mismo periodo de tiempo, se convirtieron en técnicos 10.357 personas en el departamento, siendo las Ciencias Sociales, Humanas y afines las técnicas que más estudiantes graduaron con 4.317 egresados.
Otras ventajas
Otros detalles que hacen fuerte a la educación técnica y facilita la consecución de empleo tienen que ver con la integralidad de la formación.
Es decir, que no solo se orientar en el hacer sino también en el ser, de manera que se “afianzan los valores y actitudes necesarios para asumir con ética, responsabilidad y compromiso su rol como miembro de la sociedad y de una organización”, explica la directora ejecutiva de Aciet.
La conexión que existe entre el sector productivo y las instituciones de educación para el trabajo generan canales de comunicación y colaboración que hacen que la vinculación al campo laboral sea más efectiva.
En conclusión, decidirse por la educación para el trabajo y el desarrollo humano es tan válido como hacerlo por una carrera universitaria.

Temas como el interés del sector laboral por incluir entre sus empleados a los técnicos, la duración de los programas que permite el ingreso a trabajar de manera rápida y su formación en competencias son tópicos que dan cuenta de que la educación técnica es una buena opción de vida.

lunes, 9 de febrero de 2015

Trabajar y estudiar es aconsejable

La experiencia no riñe con los estudios de posgrado, por el contrario los estudios complementados con experiencia logran que el profesional sea mucho más competitivo.
POR JUAN DAVID UMAÑA GALLEGO | PUBLICADO EL 27 DE ENERO DE 2015
Los estudios de posgrado son tan importantes como la experiencia que el profesional pueda adquirir con el trabajo cotidiano.
Los dos se pueden obtener al mismo tiempo y no son enemigos, lo que depende del orden y la administración del tiempo que tenga el futuro especialista.
Complementos
“Cuando consideramos los posgrados como parte integral del proceso de mejoramiento profesional, es evidente que las especializaciones son aliadas estratégicas de la experiencia laboral”, expone Marcela Omaña, coordinadora del Área de formación avanzada de la Universidad Pontificia Bolivariana.
Agrega Omaña que esto permite ser más competitivos en el mercado laboral, y a las compañías adaptar mejor los perfiles de sus cargos a las necesidades reales de su organización “disminuyendo el tiempo asociado a la capacitación y formación de cargos altamente especializados”.
Los estudios de especialización y la experiencia laboral se complementan.
Es imposible para un profesional universitario, como lo sugiere Carlos Mario Morales, decano de la Facultad de estudios empresariales y mercadeo de Esumer, quedarse solo con el pregrado en una sociedad en la que el desarrollo acelerado de la tecnología y la dinámica económica están en constante cambio.
“Por esto es necesario que escale a niveles superiores del conocimiento para darle valor a la experiencia que va adquiriendo en su vida laboral”.
Es posible que mientras el profesional trabaja y hace su especialización, aparezcan nuevos retos laborales, que requieran nuevas competencias, competencias que estaría aprendiendo a medida que hace sus estudios.
“La experiencia no riñe con los estudios. Por el contrario, los estudios complementados con experiencia logran que el profesional sea mucho más competitivo”.
El tiempo
Decidir hacer un estudio de posgrado antes o después de iniciar un trabajo tiene que ver con las exigencias del cargo que el profesional asumirá.
Morales añade que para el caso de cargos con poca tolerancia al aprendizaje práctico, es indispensable llegar preparado a través de un programa de posgrado.
No obstante, existen cargos que resisten el aprendizaje del empleado con la práctica, caso en el cual podría hacer de forma paralela o un tiempo después sus estudios.
Queda claro que la especialización y la experiencia laboral no son enemigos.
Saber administrar el tiempo y elegir el posgrado traerá más satisfacciones, aunque siempre con el sacrificio.
Tomado de: http://www.elcolombiano.com/colombia/educacion/especializacion-vs-experiencia-laboral-juan-AE1170165

miércoles, 15 de octubre de 2014

Los cinco profesores que deberíamos tener Maestros ejemplares de colegios destacados en pruebas Saber 11 hablan de las claves de su modelo.

Son inolvidables. Son esos maestros que se salen del molde y dan a sus estudiantes una experiencia digna de ser recordada toda la vida. Ellos hacen parte de una buena experiencia educativa, que va más allá de la calidad. Conocen la importancia de usar métodos de enseñanza alternativos y de incluir la diversión en sus lecciones.
EL TIEMPO hizo una selección de cinco profesores de colegios que se han destacado en los últimos años en las pruebas Saber 11 (el antiguo examen del Icfes). Los nombres de los candidatos fueron entregados por los rectores de esas instituciones, que tuvieron en cuenta no solo su nivel de excelencia, sino también el aprecio y el respeto que les profesan alumnos y exalumnos.
Rosa Helena Álvarez
Con la radiografía de un tórax, Rosa Helena Álvarez les enseña anatomía a los pequeños de preescolar que tiene a cargo en el Colegio La Quinta del Puente, de Floridablanca (Santander). “Los niños, en esencia, son exploradores. Me interesa sembrarles la semilla de la investigación y mejorar su visión de la ciencia, que la vean sencilla”, explica antes de repartir batas de laboratorio, un microscopio y el rompecabezas de un esqueleto sonriente. Las experiencias personales de los alumnos también se convierten en materia de indagación, y mediante el juego se integran a la clase, que dura media hora. “Ser científico no se trata de ser alguien alejado, entregado a una profesión, sino de ser capaz de curiosear y de ir más allá de lo que el mundo nos muestra”, concluye Álvarez, que tiene 18 años de experiencia.
Marina Larrahondo: química entre amigos
Una clase suya parece una conversación entre amigos. Sin perder rigor, la profesora de química del grado 11 del Colegio San Jorge de Inglaterra, de Bogotá, se dirige a sus estudiantes con frescura y ellos retribuyen su confianza con preguntas y comentarios pertinentes. Otra de sus claves es aterrizar la teoría aprendida en situaciones de la vida real o vistas en cine. No es raro que los alumnos mencionen ejemplos vistos en los noticieros o en series de televisión como ‘Breaking Bad’. Al final de la lección, sus pupilos aseguran que es tan entretenida que parece que los 45 minutos que dura se hacen cortos. “Siempre nos deja con ganas de más, de que la próxima clase llegue pronto”, afirma uno de ellos.
Beatriz Lora, moderadora de debates
Es evidente el entusiasmo de los estudiantes de quinto del Colegio Los Nogales, de Bogotá, en la clase de ciencias sociales: parece una competencia por ver quién habla primero y mejor. El papel de la docente se parece más al de la moderadora de un debate. La participación es uno de los cuatro mandamientos que la profesora Lara mantiene en el tablero. Los otros tres son oír, escribir y leer. Con 45 años de experiencia, ella reconoce que la clave del éxito para los maestros es estar actualizados y plantear desafíos interesantes a los alumnos. “Por ejemplo, en historia los reto a que comparen las situaciones del pasado con las del presente, para estimular su pensamiento crítico y sus habilidades de comunicación”, cuenta.
Los inolvidables cuentos de Sandra Madrid
Para Sandra Madrid siempre será importante empezar su clase con una sonrisa. Su método de enseñanza parte del amor a su profesión y del cariño que siente por sus alumnos de preescolar, que no le quitan la mirada de encima cuando les habla –con sus ojos grandes, su larga cabellera y sus gestos exagerados– sobre Rafael Pombo, las maravillas de la lectura y lo sabroso que puede ser un buen cuento en cualquier momento del día. Tras 14 años como docente del Colegio Diana Oese, de Cali, se enorgullece de que muchos estudiantes la sigan visitando en ese pequeño salón de 12 puestos que alguna vez usaron para aprender español. “No olvido los cuentos que nos enseñó. El cariño que le tenemos es gigante”, asegura María Camila García, de noveno.
Diego Ferreira y sus productos
En medio de herramientas como caladoras y taladros, este profesor enseña a alumnos de grados sexto a noveno a colaborar para crear productos. En su clase, lo menos importante es el resultado, pues el acento está puesto en el proceso para llegar a él y en el uso efectivo del tiempo en el aula, razón por la cual no deja tareas. “El objetivo es que los estudiantes encuentren los problemas y, de igual manera, las soluciones”, explica este hombre de 31 años, hijo de maestros y encargado de dictar product design (diseño de producto), materia del currículo del Colegio Internacional de Educación Integral (Ciedi), de Bogotá. Ferreira se graduó del Ciedi y es docente desde hace tres años.